miércoles, 11 de marzo de 2009

UNA PROPUESTA DE EDUARD PUNSET

9 Marzo 2009
¿Alguien quiere hablar de esto? por Eduard Punset
http://www.eduardpunset.es/

He bajado más tiempo del previsto de mi nube y me gustaría aprovecharlo para saber qué piensan los que piensan conmigo; en especial, los que tendrían ahora la edad de Cristo de haber nacido cuando se inició la transición a la democracia. ¿Nos equivocamos los que teníamos uso de razón entonces? ¿O sin habernos equivocado el tiempo ha convertido aciertos en rémoras?


Primero. La necesidad de reflotar a los partidos políticos nos hizo optar por un sistema que ha conferido un poder excesivo a sus órganos directivos. La única manera de devolver el poder a los ciudadanos es cambiando el sistema electoral para que se elijan a personas que pertenecen a partidos políticos en lugar de a partidos políticos que deciden las personas que nos gustan.

“Me gustaría saber qué piensan los que piensan conmigo; en especial, los que nacieron cuando se inició la transición a la democracia.”

Segundo. Nos ha seguido marcando demasiado nuestro pasado en política exterior. La influencia de la vecindad con los países árabes y de amistad histórica con los países latinoamericanos nos ha impedido profundizar la relación con la primera potencia científica y tecnológica del mundo: EEUU.

Tercero. La descentralización del poder central mediante el establecimiento del sistema autonómico debió haber quitado bazas y justificación a los partidos nacionalistas con ánimo disgregador. ¿Se consiguió el objetivo anhelado?

Cuarto. Acercar el poder de decisión al pueblo mediante la soberanía y elecciones municipales se ha hecho de una manera, en cambio, que ha constituido una fuente constante de corrupción a nivel local. La distribución de la estructura financiera entre Estado, autonomía y municipios, seguramente no es correcta.

Quinto. Si se excluye la devolución de la soberanía popular y la apertura al exterior –que no es poco-, no se ha hecho nada serio para adecuar los sistemas educativos a la modernidad. Lo poco que se está haciendo es el fruto del esfuerzo de la sociedad civil al margen de los gobiernos.

Sexto. La universalización necesaria de las prestaciones sociales ha mermado su calidad y reconocimiento por parte de la sociedad civil: educación, sanidad, ocio, protección civil y seguridad. Tarde o temprano habrá que buscar nuevas y originales formas de fortalecer el Estado del Bienestar.

Séptimo. Ni el Estado ni la sociedad civil han hecho todo lo necesario para sentar las bases de la incorporación de la mujer a los procesos de producción. El actual sistema está profundamente desequilibrado, sin apenas compensación para las mujeres con hijos que trabajan y menos todavía para las mujeres con hijos que no trabajan.

aciegasenlared Dice:

11 Marzo 2009
La verdad es que los comentarios que he leído a las propuestas enunciadas por Punset, muchos de ellos, son complejos y acertados. A quienes nos acercamos a la Democracia en la época en la que la fantasía y la realidad se confundían con cierta facilidad, me refiero a la niñez, nos ha caido un jarro de agua fría. Me explico, los jóvenes que pensamos en el advenimiento del nuevo sistema como la llegada de los valores de igualdad, justicia y fraternidad, hemos descubierto la gran diferencia que existe entre realidad y utópía. Hemos aprendido a diferenciar entre los valores fácticos que usan la democracía como un poder propio y aquellos otros que rigen la sociedad, pero en los que siempre existen vericuetos o resquicios en los que lo imposible se convierte en real y lo posible no es común. En otras palabras: la llegada de la democracia, a pesar de no creer en otra salida posible, ha supuesto que aquella esperanza se convierta en un fiasco y que el fiasco, al mismo tiempo, esté lleno de esperanza. Esa es la interpretación que hago de este sistema que nos lleva por derroteros que no nos gustan, a veces, pero que aceptamos como única vía posible de progreso y convivencia. Aunque sobre los comportamientos sociales de los colectivos hay mucho que decir, sobre todo, de la irracionalidad con la que se manifiesta el colectivo frente al ser individual. Ante todo me quedo con una idea de Federico Mayor Zaragoza en la que hacía referencia a la baja participación real que el individuo tiene en democracia. Cómo por delegación deja en manos de otros las decisiones que él mismo tiene que afrontar, o cómo su participación en el juego democrático se convierte en irresponsable al permitir, por dejadez, que los otros siempre tomen las decisiones en las que uno tiene algo que decir.

4 comentarios:

  1. Siempre te diré lo mismo mi querido amigo: somos marionetas, en manos que en la mayoría de los casos, no saben bien que es lo que hacen.
    Yo me quedo hechizada cuando veo, o leo, que un político lo cambian de sitio y lo colocan en otro lugar. Y no es que sepan hacer todas las cosas, o en este caso que entiendan de todo y pueda ser Ministro hoy de Economía y mañana de Defensa, por ejemplo; es que tienen que colocarlo de nuevo. Y le dan paso a otro... y si no, pues de Director General, que dirigir es fácil por lo que parece, y ganan más dinero.
    Estamos rodeados de mentiras por todos lados sin remedio, no te canses de darle vueltas.
    Como ya te dije en otra ocasión, solo nos queda el pataleo libre, y afortunadamente poder escribir lo que deseamos. Un beso libre.

    TODOS SON IGUALES...LOS POLÍTICOS; CLARO.

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  2. Gracias Isis. Ese es el problema, que forzamos siempre mantenernos en esa actitud de marionetas, guiadas por un destino que consideramos ajeno a nuestros propósitos reales.

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  3. A mi tb me apena la desgana, la desidia o el desinterés con que cita tras cita la gente prefiere quedarse en casa un domingo antes que darse un paseo a meter un sobre en una caja de plástico, aunque sea con un papel en blanco metido dentro.

    "No, es que ejerzo mi derecho democrático a no elegir a nadie", argumentan algunos.

    Vale, bonico, pues al menos demuestra que te importa que tengamos la posibilidad de elegir, aunque no te gusten las alternativas, y metes en el sobre una foto del pato Donald o una foto de tu ojete, pero después de 40 años pidiendo libertad y democracia, para esto queda, para que la gente se despreocupe de quien les gobierna.

    ¿Que todos los políticos son iguales? ¿que son todos unos corruptos? ¿que solo van a su apaño? Algún día nos concienciaremos de la importante arma que es un sobre en la mano de un ciudadano concienciado, pero quizá lo descubramos tarde, cuando ya no sirve para nada lamentarnos de lo que no hicimos en su momento.

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  4. No había visto este último comentario, y la respuesta es la coincidencia: el desencanto no es la respuesta al juego democrático. Antonio, creo que la militancia activa es la única solución, al menos, a un alivio de conciencia en el sentido de tener la tranquilidad de haber intentado todo aquello cuanto uno cree que puede hacer. También es cierto que los grupos sociales no siempre se comportan democráticamente en su funcionamiento interno, ¡que coño y también público!, pero de cualquier manera es cierto que lo imprescindible es luchar. Los de mí época recordamos aquella máxima de Brecht que dice: "Hay hombres que luchan un día y son buenos, hay hombres que luchan un tiempo, y son mejores, pero aquellos que luchan toda la vida: esos son los imprescindibles"; creo que ya queda un poco "demodé". Ahora falta determinar el sentido de lucha en democracia. ¿qué significará eso para quien lea estas palabras? Esa es la duda que tengo: un papel, un voto, perderse un arroz un domingo cada cuatro años, o no ir a la playa el fin de semana, no son suficiente. Por tanto ¿qué es lo necesario?

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